Desde la creación en la Argentina de la carrera de Psicología -en la década del 50- hasta el año pasado, egresaron casi 70.000 estudiantes, cifra que coloca al país en una situación "ventajosa" respecto a los recursos humanos disponibles en el área de la salud mental, aunque -según advierten los expertos- la realidad muestra que buena parte de ese potencial está "desaprovechado".
El estudio "La psicología en Argentina. Aspectos cuantitativos de su evolución y de su situación actual", realizado por un equipo de investigadores de la facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), brinda un claro panorama, hasta hace algún tiempo desconocido, sobre el contexto que envuelve hoy a esta profesión.
Los resultados obtenidos en la investigación, dirigida por el licenciado en Psicología Modesto Alonso, "indican que el total de egresados desde 1957, cuando se creó la carrera de Psicología en la UBA, hasta julio de 2008 fue de 69.004 psicólogos, formados en 37 universidades sobre 39 existentes (10 públicas y 29 privadas)".
En tanto, en el ámbito profesional "se detectaron 57.631 psicólogos en actividad, es decir, un psicólogo en actividad cada 690 habitantes", o dicho de otro modo, 145 psicólogos cada 100.000 habitantes. Asimismo se indica que el 85% de los psicólogos activos son mujeres.
Ya en 2005 la elevada tasa de profesionales de la psicología colocaba a la Argentina en el primer puesto de la lista de 24 países relevados por el Atlas de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En ese entonces, la Argentina contaba con 121 psicólogos cada 100.000 habitantes, seguida por Dinamarca con 85 psicólogos cada 100.000 habitantes. Los últimos en el ranking elaborado por la OMS eran Guatemala y Egipto, donde se registró menos de 1 profesional cada 100.000 habitantes.
El trabajo de Alonso y equipo, presentado en el I Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología que tuvo lugar en agosto último, también pone de manifiesto un "desequilibrio" en la distribución geográfica de los profesionales activos: mientras en la Ciudad de Buenos Aires había -en 2008- 789 psicólogos cada 100.000 habitantes, seguido por Río Negro con 163 y Córdoba con 147, en Santiago del Estero esa proporción sólo llegaba a 21 psicólogos cada 100.000 habitantes.
PRIMEROS, NO MEJORES
"En 2005 teníamos más de un 50% de psicólogos más que en Dinamarca. En 2008 tenemos 145 psicólogos cada 100.000 habitantes, es decir que la brecha sigue agrandándose", destacó Alonso en una entrevista con La Prensa.
"El problema es que ya un estudio de William Robiner mostraba que en países que tenían entre 29 y 45 psicólogos por 100.000 habitantes había subocupación o desocupación. Por lo tanto, el problema aquí es mucho más grave", aseguró el experto.
"Además faltan estadísticas, faltan políticas, faltan leyes que permitan aprovechar la enorme cantidad de psicólogos que tenemos, que pueden trabajar en las fábricas, en empresas, en los hospitales -muchos más de los que tenemos actualmente-, sobre todo teniendo en cuenta que prácticamente el 90% de los psicoterapeutas de la Argentina son psicólogos, mientras que en los años "40 y "50, el 95% eran médicos", graficó.
El estudio desarrollado por Alonso, junto a Paula Gago y Doménica Klinar, muestra que la mayoría de los psicólogos activos -entre un 50% y un 90%, el porcentaje varía según la provincia- están abocados a la psicología clínica. En cambio, la psicología educacional concentra a entre un 5% y un 40% de los profesionales; la psicología forense a entre el 1% y el 11%; la psicología laboral a entre el 0,1% y el 10%; y la psicología comunitaria a entre el 1% y el 2%.
En opinión del director de la investigación, la desocupación que en la actualidad enfrenta un número importante de psicólogos responde a una "falta de presupuesto para colocar esa gente y mejorar la calidad de vida de la población como se podría".
AYUDA NECESARIA
"Hoy la gente -añadió Alonso- tiene más conocimientos sobre los beneficios de la psicología y se han dado importantes avances, como ser la incorporación de los psicólogos en las obras sociales y prepagas. La conciencia que la gente, y sobre todo los médicos, tienen de que el psicólogo existe, que es útil su actividad terapéutica para ayudar a la gente, hace que haya más demanda pero no hay suficientes efectores contratados para satisfacer esa demanda, con condiciones dignas de trabajo y con presupuestos que permitan contratarlos; entonces siempre hay cola o aparece el problema de cómo se regulan los honorarios".
Por otra parte, el profesional destacó que la Psicología ha asumido en la cultura el rol de "tecnología accesible para el asesoramiento en distintos niveles de problema, más allá de lo clínico y más allá de lo enfermo, para favorecer no sólo la calidad de vida de la gente en general sino también en desarrollos nuevos".
En ese sentido, mencionó que en este momento la psicología se está aplicando en cualquier ámbito, ya sea laboral, educacional, forense... "donde algo requiera entender cómo somos, qué hacemos y cómo podríamos ser menos disfuncionales y más proactivamente positivos para la calidad de vida". Por eso, Alonso insistió en que el análisis no debe recaer en si son muchos o demasiados los psicólogos que hay en el país, sino en cómo sacar el máximo provecho de ellos para el bienestar de todos.